
Los ojos son veinte veces más sensibles que la piel al efecto de los rayos ultravioletas. Ahora que aumentan las horas del sol, extrema precausiones.
OJOS ENROJECIDOS. Cuando los párpados o los ojos estén enrojecidos por el exceso del sol, aplícate una gasa previamente embebida en una infusión fría de manzanilla y sal, de flores de saúco, de eufrasia o de semillas de hinojo. La mejoría es notable. Por otra parte, intenta aumentar el consumo de alimentos ricos en luteína, un eficaz protector ocular frente a la radiación solar. Este pigmento amarillo está presente en el huevo , el plátano y el maíz.
OJO SECO. ¿Tienes una molesta sensación de arena en los ojos, de picor y de escozor? Humedécelos con unas gotas de lágrima artificial sin conservantes a base de hamamelis o de caléndula. Si el problema persite, toma perlas de onagra. Este suplemento es muy útil porque ayuda a regular la secresión de lágrima natural.
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