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domingo, 29 de julio de 2012

¡ A COMER PESCADO !

Puede ayudar a tu corazón y proteger tu cerebro. Entonces, ¿por qué el pescado no es una prioridad en tu lista de la compra? Deja de preocuparte por el mercurio y aprende a disfrutar de cada bocado.

Durante años los médicos han pedido a sus pacientes que consuman más pescado que carne. A pesar de que en España existe una larga tradición de consumo de productos de la pesca y derivados como parte de la Dieta Mediterránea, en los últimos 40 años la dieta de los españoles se ha alejado del modelo tradicional de alimentación, especialmente en los más jóvenes.
¿Por qué no nos animamos más a menudo? Estamos confundidos, y un poco inquietos, respecto al pescado. Ya sabes que el marisco ofrece amplios beneficios para la salud, pero también has oido que algunos pescados contienen altos niveles de toxinas, lo cual te deja con la duda de si esos relucientes filetes en el supermercado realmente se pueden consumir sin riesgo.
¿Qué es, entonces, el pescado? ¿Un alimento milagroso o una amenaza? Examinamos las pruebas y hablamos con los especialistas para averiguarlo.
Grandes beneficios
La principal razón de que a los investigadores médicos les encante el pescado es que combate la principal amenaza para la salud. “Si comes una modesta cantidad de pescado, disminuyes drásticamente el riesgo de morir de un ataque cardiaco”, afirma el doctor Dariush Mozaffarian, de la Facultad de Salud Pública de Harvard. Los descubrimientos de 30 grandes estudios realizados en todo el mundo muestran que las personas que consumen sólo una o dos raciones a la semana reducen en un 36 por ciento, en promedio, la posibilidad de sufrir un infarto al corazón mortal, asegura el doctor Mozaffarian.
Esa protección se la puedes agradecer al aceite del pescado, la fuente más rica de ácidos grasos omega-3 en la naturaleza. Estabiliza el ritmo cardiaco, disminuye el nivel de los triglicéridos, que obstruyen las arterias, aparentemente enfría la inflamación crónica de las arterias y produce un bajada modesta de la tensión.
Aun así, no sólo se beneficia el corazón cuando cenas productos del mar, sino también el cerebro. Los amantes del pescado sufren menos ataques de apoplejía, y reducen el riesgo un 40 por ciento en algunos estudios. Y las pruebas crecientes sugieren que los ácidos grasos omega-3 ayudan al cerebro en sus funciones cotidianas. Una investigación realizada en 2007 a cerca de 12.000 embarazadas descubrió que los niños nacidos de madres que comían más de 225 gramos de productos del mar por semana durante el embarazo lograban mayores puntuaciones en pruebas de cociente intelectual verbal que los nacidos de madres que consumían otros alimentos. En cuanto a los adultos, un estudio sueco reciente descubrió que los hombres jóvenes que consumían pescado más de una vez por semana lograban una puntuación casi un 11 por ciento más alta en pruebas de cociente intelectual que los que rara vez lo comían. Y en la vejez, los que consumían pescado aparentemente tenían menos probabilidades de desarrollar demencia.
Como decían unos dibujos animados: no se vayan todavía, aún hay más. El pescado no sólo te mantiene bien físicamente; las investigaciones indican que las personas que consumen regularmente aceite de pescado (ya sea en suplementos o alimentos) corren menos riesgo de deprimirse. Eso quizá se deba a que los ácidos grasos omega-3 aumentan los niveles de serotonina y dopamina, dos sustancias químicas que se piensa desempeñan un papel en la depresión, dice el doctor Joseph Hibbeln, que estudia los beneficios del pescado en la salud en los Institutos Nacionales de Salud (y que encabezó el estudio de embarazadas en 2007). También parece que los omega-3 bajen los niveles de sustancias químicas cerebrales que te hacen sentir ansioso y agobiado por el estrés, afirma el doctor Hibbeln.
Y tal vez conozcamos más beneficios en los próximos años. Los científicos estudian la posibilidad de que el pescado ayude a prevenir o tratar otras enfermedades, desde el asma hasta la infertilidad.
Por qué preocuparse
Así que el pescado te mantiene bien física, mental y emocionalmente. Aun así, tal vez te estés preguntando: ¿y qué pasa con todo lo que se oye? Tu mayor preocupación tal vez sea el mercurio: el pescado es la principal fuente de este peligroso elemento en el régimen de los seres humanos
El miedo sobre los niveles de mercurio ha atraído mucha atención en los últimos diez años. Efectivamente, debido a que las dosis grandes de este metal pueden dañar el cerebro en desarrollo, lo cual causa dificultades de aprendizaje y otros problemas, la Agencia del Medicamento (FDA) y la Agencia de Protección del Medio Ambiente (EPA) de Estados Unidos emitieron una advertencia conjunta en 2004 en la que recomendaron que los niños pequeños y las mujeres en edad reproductiva no comieran más de 340 gramos de pescado por semana. La advertencia entró en detalles porque no todos los pescados son iguales respecto a este contaminante: la mayoría de las especies contienen cantidades apenas detectables, pero los depredadores grandes pueden acumular niveles altos en el transcurso de su vida relativamente larga, ya que lo absorben de los peces que consumen. Por lo tanto, las agencias recomendaron que las personas de los grupos vulnerables se limitaran a 170 gramos de atún por semana y evitaran cuatro especies muy altas en mercurio: pez espada, tiburón, caballa y blanquillo o pez azulejo.
Como era de esperar, estas advertencias llamaron la atención de todo el mundo, no sólo de las mujeres en edad reproductiva y de los padres de familia que preparaban sándwiches de atún para sus hijos. Otras noticias no ayudaron. Por ejemplo, un estudio de 2002 en el New England Journal of Medicine encontró que las personas con los niveles más altos de mercurio duplicaban su riesgo de sufrir un ataque cardiaco (aunque un segundo estudio en la misma revista no encontró la relación).
Pescado sin preocupación
Entonces, ¿qué debe hacer el consumidor? Pues, comer pescado. Los doctores Mozaffrian y Hibbeln, y la gran mayoría de otros investigadores que han examinado los pros y los contras, insisten en que el estímulo a la salud que obtienes del pescado supera cualquier riesgo, siempre y cuando tomes ciertas precauciones mínimas y fáciles. De hecho, la FDA y la EPA han señalado que tal vez pronto suavicen la advertencia, afirma el doctor Hibbeln, que ayudó a estudiar una nueva evaluación de riesgo-beneficio de los productos del mar. Mientras tanto, te proponemos varias formas de obtener una ración sana de omega-3 al mismo tiempo que minimizas tu ingesta de mercurio.
Come pescado una vez a la semana, pero procura que sea de una variedad grasa. Una rodaja de salmón de 170 gramos casi no contiene mercurio, y proporciona mucho más que los 1.750 miligramos de omega-3 que se necesitan cada semana para reducir el riesgo de enfermedades cardiacas. (Si eliges un pescado menos graso, como el bagre, tendrás que comer más).
Consúmelo con frecuencia, aunque dejes fuera algunas variedades. A la Asociación Estadounidense del Corazón le gustaría que consumieras pescado al menos dos veces por semana; si quieres ser cauteloso, puedes consumir con moderación el tiene más mercurio, como el mero y el atún blanco en lata. (Definitivamente conviene no excederse en el consumo de alguna variedad con alto contenido del metal, así que por mucho que te encante el atún, no lo comas a diario). Una razón para tranquilizarse: dos estudios recientes financiados por la EPA sugieren que el selenio, oligoelemento que se encuentra naturalmente en muchos tipos de pescado, en realidad protege de los efectos nocivos del mercurio. Si más investigaciones apoyan esta conclusión, dicen los científicos, el equilibrio entre el selenio y el mercurio podría proporcionar una guía segura respecto a las variedades de bajo riesgo.
Toma un suplemento. Si no soportas comer pescado, piensa en suplementos de su aceite (lee el cuadro anterior “Omega-3 sin pescado”). Por supuesto, esto significa que te privarás de alimentos agradables. Te recomendamos ver nuestra guía para comprar y nuestros consejos sobre cómo escoger y cocinar el pescado para que te encante. ¡Buen provecho!

LA MIEL COMBATE SUPERBACTERIAS

La miel parece ser una herramienta efectiva para combatir algunas de las infecciones bacterianas más difíciles de tratar, como las resistentes a los antibióticos más poderosos, revela un estudio.
Según los científicos de la Universidad de Gales en Cardiff, los experimentos llevados a cabo en el laboratorio mostraron que la miel puede limpiar la bacteria que se encuentra en heridas infectadas y en las superficies contaminadas en los hospitales.
Tal como explica la profesora Rose Cooper, quien presentó su estudio en la conferencia anual de la Sociedad para la Microbiología General, que se celebra en Harrogate, Inglaterra, la miel parece actuar descomponiendo las defensas que utilizan las bacterias contra los antibióticos.
Por eso, señala la investigadora, la miel puede ser una forma útil de combatir las infecciones de superbacterias como el estafilococo dorado resistente a la metilicina (EDRM).
Los investigadores estudiaron la miel de manuka, que se deriva del néctar que recogen las abejas de Nueva Zelanda en el árbol de manuka.
Combatir la resistencia
Desde hace mucho se conocen los poderes antisépticos de la miel y se ha utilizado durante miles de años en diversas civilizaciones como tratamiento para las heridas.
Hoy en día, una forma purificada de la miel de manuka, en específico, está incluida desde hace tiempo en medicamentos que se venden en farmacias en todo el mundo para la curación de heridas.
Sin embargo, hasta ahora no se conocen con precisión cuáles son los mecanismos que confieren a la miel sus propiedades antimicrobianas y por eso el producto no ha podido ser aprovechado de forma adecuada.
Para entender estos mecanismos la profesora Cooper y su equipo investigaron la forma como la miel interactuaba con tres tipos de bacteria que comúnmente infectan las heridas.
Estas son: la pseudomona aeruginosa, el estreptococo Grupo A y el estafilococo dorado resistente a la meticilina.
Los investigadores descubrieron que la miel puede impedir la adherencia de las pseudomonas y estreptococos al tejido, lo cual es un paso esencial para el inicio de infecciones agudas.
Al evitar esta adherencia también se bloquea la formación de biopelículas, que son unas capas finas que protegen al microbio de los antibióticos y le permiten causar infecciones persistentes.
Y el estudio, dice la profesora Cooper, "también mostró que la miel puede hacer al EDRM más sensible a antibióticos como la oxacilina, lo cual significa que logró revertir la resistencia a estos fármacos".
"Esto indica que los antibióticos existentes podrían ser más efectivos contra las infecciones resistentes si se utiliza una combinación del fármaco con miel de manuka".
"Lo que necesitamos hacer ahora es estudiar estas combinaciones y llevar a cabo ensayos clínicos en pacientes", agrega la investigadora.
"La miel puede ser aplicada localmente en la herida o usada combinada con el antibiótico para tratar las infecciones resistentes".
La profesora Cooper advierte, sin embargo, que la gente no debe tratar de curarse en su casa con miel comprada en el supermercado.
"Ésta es una alternativa poco higiénica y no se recomienda. Lo que hemos estado analizando en nuestros estudios es una miel de grado médico (purificado), no el producto que se compra en las tiendas" dice.
El hallazgo, afirman los expertos, podría conducir a un mayor uso clínico de la miel en momentos en que el mundo enfrenta la amenaza de una escasez de antimicrobianos poderosos para combatir la creciente resistencia de bacterias.
"El uso de agentes tópicos como la miel para erradicar las bacterias de las heridas es potencialmente más barato y podría mejorar la terapia antibiótica en el futuro" expresa la investigadora.
"Y esto nos ayudará a reducir la transmisión de bacterias resistentes a los antibióticos de una herida colonizada a los pacientes más susceptibles", agrega.
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ESTRÉS LABORAL Y DIABETES



Un estudio demuestra que, en las mujeres, el estrés se encuentra relacionado con esta enfermedad.

Según una investigación hecha por Alex Heraclides, del University Collage, de Londres, las mujeres sometidas a altos niveles de estrés laboral parecen correr más riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.
Heraclides y sus colegas evaluaron factores causantes de estrés laboral durante un promedio de 12 años en 5,895 funcionarios públicos que inicialmente no tenían diabetes. Durante ese período, 308 funcionarios desarrollaron diabetes tipo 2, íntimamente ligada a la obesidad.
Los investigadores no encontraron asociación entre los factores de estrés y el riesgo de diabetes en los varones, pero la diferencia resultó marcada en las mujeres.
Heraclides indicó que las personas deben reconocer la importancia que tiene el estrés en su salud física general, y tomarlo en cuenta como un factor tan dañino como la obesidad, la escasa actividad física y la mala alimentación.

viernes, 27 de julio de 2012

ABDOMEN PLANO



De rodillas, estira bien la pierna izquierda, manteniendo la punta del pie en el suelo, y pon la mano en la cadera.













Estira la pierna derecha y levántala recta todo lo que puedas (manteniendo la punta del pie hacia el suelo). Vuelve a la posición 1, repite 30 veces y cambia de pierna.

DI OM

¿Quieres ser más sano, empático y longevo?

Michael Bond averigua cómo te puede ayudar la meditación.
Muchas personas consideran que la meditación es una fantasía exótica. Yo les aconsejo que intenten practicarla. Es difícil, al menos al principio. La primera vez que lo dice, en vez de concentrarme en mi respiración y dejar fluir todo lo que acudía a mi mente – como me había enseñado mi maestro tibetano -, me distraje con una serie de preocupaciones y luego me quedé dormido. Al parecer, esto es normal en los principiantes.

Los meditadores experimentados aseguran que vale la pena persistir. “El adiestramiento nos permite transformar la mente, superar las emociones destructivas y disipar el sufrimiento”, dice Matthieu Ricard, un monje budista. “Cualquiera puede recurrir a alguno de los numerosos métodos que el budismo ha desarrollado a lo largo de los siglos. Lo que se necesita es entusiasmo y perseverancia”. Todo esto suena muy atractivo, pero, ¿qué opina la ciencia al respecto?

En la última década, los investigadores han usado imágenes de resonancia magnética funcional (RMF) para estudiar el cerebro de los meditadores experimentados, como Ricard, así como el de los novatos. Hoy, un cuadro científico de la meditación sugiere que ésta puede cambiar aspectos de la psicología, el temperamento y la salud física de manera radical. Los estudios incluso empiezan a arrojar luz sobre cómo funciona la meditación.

“Indagar sobre la naturaleza de la mente puede resultar muy útil”, dice Clifford Saron, director de investigación del Proyecto Shamatha, uno de los estudios científicos sobre la meditación más amplios que se han hecho en el Centro de Estudios de la Mente y el Cerebro, de la Universidad de California. Y no necesitas tener una visión budista o espiritualista del mundo para beneficiarte de la meditación.

En 2007, Saron y un equipo de neurocientíficos y psicólogos realizaron un estudio de 60 meditadores experimentados durante un retiro de tres meses en las montañas Rocosas de Colorado, para observar los cambios en sus habilidades mentales, salud psicológica y fisiología. Los participantes usaron el método de meditación con atención enfocada, que consiste en concentrarse en la sensación táctil de la respiración.

El estudio, dirigido por Katherine MacLean, de la Faculdad de Medicina de la Universidad de Johns Hopkins en Baltimore, midió las habilidades de atención. Los voluntarios debían ver una serie de líneas verticales en una pantalla de ordenador, e indicar, apretando el ratón, cuando vieran una línea más corta que las otras. Al avanzar el retiro, los sujetos se volvieron más precisos y se concentraron en la tarea por periodos más largos.

Otros investigadores también han relacionado la meditación con una mejor atención. En 2010, un equipo de la Universidad de Winconsin en Madison informó de que, después de tres meses entrenándose en el método de atención enfocada, los voluntarios eran capaces de identificar con mayor rapidez tonos distintos entre una serie de tonos similares, lo que llevó a la conclusión de que sus poderes de concentración habían mejorado.

Pero, ¿cómo es que concentrarse en la respiración durante un tiempo todos los días lleva a un cambio cognitivo? Una posibilidad es que ocurre un fortalecimiento de la memoria operativa y aumenta la capacidad de retener la información necesaria para el razonamiento y la comprensión a corto plazo. MacLean señala que, en parte, la meditación consiste en observar cómo cambian nuestras experiencias sensoriales cada momento, lo que nos exige retener información sobre las señales sensoriales debilitadas de la memoria operativa.

También se cree que aprender a meditar mejora las habilidades de pensamiento que se emplean en todas las tareas básicas de percepción. “Es como un músculo que puede usarse de diferentes maneras”, dice MacLean. Una vez que la percepción se vuelve más fácil, el cerebro puede dirigir más de sus limitados recursos a la concentración.
Muchas personas consideran que meditación es una fantasía exótica. Y les aconsejo que intenten practicarla. Es difícil, al menos al principio. La primera vez que lo dice, en vez de concentrarme en mi respiración y dejar fluir todo lo que acudía a mi mente – como me había enseñado mi maestro tibetano -, me distraje con una serie de preocupaciones y luego me quedé dormido. Al parecer, esto es normal en los principiantes.

Los meditadores experimentados aseguran que vale a pena persistir. “El adiestramiento nos permite transformar la mente, superar las emociones destructivas y disipar el sufrimiento”, dice Mathieu Ricard, un monje budista. “Cualquiera puede recurrir a alguno de los numerosos métodos que el budismo ha desarrollado a lo largo de los siglos. Lo que se necesita es entusiasmo y perseverancia”. Todo esto suena muy atractivo, pero, ¿qué opina la ciencia al respecto?

En la última década, los investigadores han usado imágenes de resonancia magnética funcional (RMF) para estudiar el cerebro de los meditadores experimentados, como Ricard, así como el de los novatos. Hoy, un cualquier científico de la meditación sugiere que ésta puede cambiar aspectos de la psicología, el temperamento y la salud física de manera radical. Los estudios incluso impiezan a arrojar luz sobre cómo funciona la meditación.

“Indagar sobre la naturaleza de la mente puede resultar muy útil”, dice Clifford Saron, director de investigación del Proyecto Shamatha, uno de los estudios científicos sobre la meditación más amplios que se han hecho en el Centro de Estudios de la Mente y el Cerebro de la Universidad de California. Y no necesitas tener una visión budista o espiritualista del mundo para beneficiarte de la meditación.
En 2007, Saron y un equipo de neurocientíficos y psicólogos realizaron un estudio de 60 meditadores experimentados durante un retiro de tres meses en las montañas Rocosas de Colorado, para observar los cambios en sus habilidades mentales, salud psicológica y fisiología. Los participantes usaron el método de meditación con atención enfocada, que consiste en concentrarse en la sensación táctil de la respiración.

AUDÍFONOS, EL PEOR ENEMIGO DE LA MEMORIA

Nuestros padres siempre nos llamaron la atención por escuchar música fuerte. Ahora investigadores argentinos descubrieron que los ruidos intensos pueden dañar la memoria y afectar los mecanismos de aprendizaje.
A muchos adolescentes les gusta escuchar música a todo volumen, incluso mientras estudian, una costumbre que ha sido criticada por padres durante generaciones.
Ahora científicos en Argentina demostraron que nuestros padres tenían razón: a través de un experimento utilizando ratas comprobaron que los ruidos fuertes pueden afectar la memoria y los mecanismos de aprendizaje en animales en desarrollo.
El trabajo, que fue publicado en la revista Brain Research, se realizó utilizando roedores de entre 15 y 30 días, una edad equivalente a chicos de entre 6 y 22 años.
'Usamos ratas porque tienen un sistema nervioso parecido al de los humanos', explicó a BBC Mundo Laura Guelman, coordinadora del proyecto e investigadora del Centro de Estudios Farmacológicos y Botánicos (Cefybo), de la Universidad de Buenos Aires (UBA).
Los científicos expusieron a los animales a ruidos con intensidades de entre 95 y 97 decibeles (dB), más altas que lo considerado un nivel seguro (70-80 dB) pero por debajo del sonido que produce un concierto de música (110 dB).
Y descubrieron algo novedoso: tras dos horas de exposición, las ratas sufrieron daño celular en el cerebro.
Las alteraciones se produjeron en la zona del hipocampo, una región asociada a la memoria y los procesos de aprendizaje.
'Esto sugiere que lo mismo podría ocurrir en humanos en etapa de desarrollo, aunque será difícil de comprobar debido a que no podemos exponer a niños a este tipo de experimentos', explicó la experta.
Plasticidad
Ya se sabía que los sonidos fuertes pueden causar alteraciones auditivas, cardiovasculares y endocrinológicas (además de stress e irritabilidad), pero Guelman afirmó que es la primera vez que se detectan cambios morfológicos en el cerebro.
'Se podría hipotetizar que los niveles de ruido a los cuales se exponen los chicos en las discotecas o escuchando música fuerte por auriculares podría llevar a déficits en la memoria y atención a largo plazo', advirtió María Zorrilla Zubilete, docente e investigadora de la Facultad de Medicina de la UBA.
Una de las curiosidades que arrojó este estudio fue que mostró que en los menores una exposición única a un sonido fuerte puede resultar más dañina que una exposición prolongada.
Durante el experimento se trabajó con dos grupos de ratas: uno fue expuesto una sola vez a dos horas de ruido y el otro recibió ese mismo estímulo una vez al día por dos semanas.
Al cabo de 15 días, las ratas que habían sufrido una sola exposición al comienzo del experimento mostraron signos más evidentes de daño.
¿Cómo es posible?
Los científicos lo atribuyeron a la 'plasticidad neuronal' durante los años de desarrollo, cuando aún se está formando el sistema nervioso.
'Es posible que ante un estímulo más prolongado el cerebro tenga tiempo de ir reparando sus lesiones', opinó Guelman.
Ruido blanco
Si bien este estudio resulta preocupante ante un panorama donde es cada vez más frecuente ver a niños pequeños escuchando música fuerte a través de aparatos digitales o jugando a ruidosos videojuegos, Guelman advirtió que no hay que saltar a conclusiones.
'El sonido que usamos para el experimento fue ruido blanco, una señal que contiene todas las frecuencias de sonido, y que se percibe como si fuera el ruido de un televisor mal sintonizado', explicó.
'En cambio la música que escuchan muchos de los chicos contiene sólo algunas frecuencias, y todavía no sabemos qué es exactamente lo que causa el daño', afirmó.
Justamente, el próximo trabajo de estos científicos es determinar el 'mecanismo molecular' por el cual el ruido llega a afectar las células del hipocampo.
'No sabemos si el daño se genera directamente por las vibraciones del ruido o si el sonido activa neurotransmisores que provocan el problema', especificó Guelman.
Una vez que se entienda este mecanismo, los expertos aspiran a poder desarrollar drogas que puedan prevenir estas lesiones.
En tanto, los científicos argentinos consideran que este estudio debería servir como una alarma para evitar la exposición de menores a sonidos fuertes.
Por su parte, los educadores, que ya se quejaban de cómo las nuevas tecnologías distraen a sus alumnos, ahora tienen un nuevo argumento para prohibir los odiados gadgetsen la clase.
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UVAS PARA TU VISTA



Esta deliciosa fruta ayuda frenar el envejecimiento de los ojos y sana el tejido ocular.

Si trabajas o pasas largas horas frente a la pantalla de la computadora, tienes riesgo de padecer del síndrome de visión de computadora (CVS, por sus siglas en inglés), que incluye síntomas como dolor de cabeza, ojos resecos e irritados, dificultad para enfocar la vista, etc. Pero si además padeces de catarata, glaucoma o degeneración macular, el riesgo se eleva en forma significativa.

Para ayudarte a reducirlo (hasta en un 59 por ciento) come una taza de uvas y toma 2.000 UI (unidades internacionales) de vitamina D diariamente. Los antioxidantes de las uvas, unidos a la vitamina D, desaceleran el envejecimiento de los ojos y sanan el tejido ocular.